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Construido sobre el área palatina de la época
prerrománica, guarda en sus muros y bajo sus cimientos,
una parte importante y no desvelada de la historia de la
ciudad, como son algunos restos románicos del claustro.
Esta compleja obra, con diversas reformas a lo largo de
los siglos, comienza con la torre de Melchor de Velasco
en 1650 y se concreta cuando a finales del siglo XVII se
contrata la traza para la reedificación del conjunto
a los arquitectos de la Roza y Fco. de la Riva y L. de Guevara,
que cumplen con eficacia su cometido, terminando la obra
en pocos años. Conjunto sobrio, propio de la tradición
monástica post-escurialense, con una organización
de celdas tipo Apartamento.
Años antes, en 1590, Leonardo de la Cajiga reedificó
la iglesia, con una original tipología que partiendo
de una nave continua, divide visualmente el espacio con
claros ecos palladianos.
Será en 1703 cuando Fray Pedro de Cardeña,
construya el cuerpo de la Vicaría (fachada actual
del monasterio), precedente conceptual de la arquitectura
palaciega del siglo XVIII en la ciudad, e incluso en la
región.
Con una nítida referencia a los palacios vicentinos
de Palladio en su organización, será su fachada-volumen
urbano el elemento definidor, sobre una gran zócalo
de una obra que supuso, a pesar de ciertos localismos decorativos,
la monumentalización del área y su conformación
urbana definitiva.
Es posible realizar visitas guiadas
a la Iglesia, el Coro y al claustrillo donde se encuentran
arcos del primer románico asturiano. Es conveniente
concretar la fecha y el horario con la Comunidad.
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